Titulares    
         
     
  Nuestro Padre Jesús del Santo Entierro  
Nuestra Madre y Señora de la Soledad
 
 
 

Nuestro Padre Jesús del Santo Entierro

-----Es una de las imágenes más devotas del Santuario. Representa a Cristo Yacente luego de haber sido descendido de la cruz y colocado en la sepultura.

-----Es obra del insigne escultor Pedro de Noguera. En 1619 la Cofradía realizó el contrato con dicho escultor para la realización de esta imagen que debía elaborarse conforme a una Santa Cruz que se veneraba en el Templo. Así mismo también se estipuló que ésta fuese articulada en cabeza, brazos y piernas; para efectuar con ella el Descendimiento y ser posteriormente colocada en sus andas para salir por las calles de la Ciudad de los Reyes. Hizo su primera salida procesional el Viernes Santo de 1620

----.Una costumbre heredara de España fue la "Ceremonia del Descendimiento". En nuestra Ciudad dicha ceremonia la efectuó nuestra Cofradía el mismo año de la salida procesional de la imagen en 1620. Muy concurrido era este devoto acto que rememoraba las tres horas que nuestro Salvador había permanecido en la Cruz, crucificado con los dos ladrones, los cuales le acompañaban en esta versión limeña del drama del Calvario. Durante la época colonial, La Cofradía de la Soledad se distinguió por esta ceremonia, pero con el advenimiento de la República, sufrió como todas las devociones y diversas costumbres arraigadas en nuestro pueblo y dejó de efectuarse hasta el día de hoy.  

-----La Imagen se encontraba en la Capilla propia llamada del Santo Sepulcro, a la cual retorno después de su restauración en 2005. Actualmente, después del incendio, está temporalmente en el Salón de Cabildos de la Cofradía, acondicionado como Capilla, para la veneración de los fieles, mostrándose esta hermosa escultura en todo su esplendor.

 

Nuestra Señora de la Soledad

-----La imagen de Nuestra Señora de la Soledad es una de las más devotas que en su seno cuenta la Ciudad de los Reyes. Es tal el cariño que le profesan los limeños, que es y ha sido siempre la Dolorosa con mayor devoción y popularidad, hecho que lo confirma la asistencia del público ferviente durante sus cultos, de manera especial en la fiesta principal del Viernes de Dolores y la Estación de Penitencia del Viernes Santo por nuestra Ciudad, siendo la más acompañada de todas cuantas procesionan durante la Semana Mayor.

-----Bella y Primorosa Dolorosa para vestir, es de autor anónimo tallada madera y encarnada delicadamente hacia la segunda mitad del siglo XVI o comienzos del XVII, probablemente traída desde Sevilla hasta nuestra Ciudad por los hermanos de la Cofradía.

-----Representa a Maria Santísima, en el momento de su Soledad, después de la Crucifixión de Nuestro Señor Jesucristo. Concentra todo el dolor del mundo en su mirada, triste y desolada, a su vez que serenidad y resignación frente a la aflicción en su corazón de Madre. Es el último y más intenso de los dolores que padeció la Madre de Dios, y que se encuentra representado para la veneración de los fieles en su Santuario de Lima.

-----Después del incendio en la madrugada del 05 Junio del 2005, la imagen de Nuestra Señora de la Soledad fue la primera en restaurarse en los Tallares del Museo Pedro de Osma de la ciudad de Lima donde lograron devolver a Nuestra Señora su original belleza realizando una restauración integral de la imagen descubriendo, entre muchas sorpresas, que era articulada en cuello, hombros, codos y muñecas; dándole a la imagen un total movimiento para los diversos momentos de exponerla al culto; de igual forma descubrieron la encarnación original de su rostro y manos, así como la de del color real de su saya interior.

 

-----Al descubrir la articulación de la imagen de nuestra Madre, el Cabildo de Oficiales de la Cofradía, asesorados por los restauradores del Museo Pedro de Osma, decidió encargar el tallado de un juego de manos abiertas para la Virgen, cuando esté expuesta en besamanos. Las nuevas manos fueron bendecidas por el Mons. Rino Pasigato, Nuncio Apostólico en el Perú el día de la salida del imagen del taller de restauraciones a su paso por la Nunciatura Apostólica.